EL JEQUE ORDENA DESTRUIR LA HISTORIA FENICIA DE MÁLAGA

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LAS RETROEXCAVADORAS DE BILBA ARRASAN CON LOS RESTOS FENICIOS DE ARRAIJANAL

Ningún técnico arqueólogo de la JUNTA DE ANDALUCÍA ha estado presente para evitarlo pese a que la parcela tiene cautela arqueológica y obliga a ello en caso de removimiento de tierras.

DATOS CON RIGOR CIENTÍFICO

Según datos extraídos del trabajo realizado por EDUARDO GARCÍA ALONSO y otros, «VARAR Y COMERCIAR EN LA MARISMA. GUADALMAR Y EL ENTORNO DEL CERRO DEL VILLAR EN LA EPOCA TARDOARCAICA» que demuestra la presencia fenicia en Arraijanal y zonas aledañas, instalaciones que posteriormente fueron reutilizadas en época romana.

A continuación un resumen del texto.

«El asentamiento de Las Marismas de Guadalmar se inserta plenamente en el ámbito de la desembocadura del Guadalhorce. En la actualidad toda la zona se encuentra completamente antropizada y la dinámica natural ha sido alterada de manera sustancial desde comienzos del siglo XX. En aquellos momentos, la introducción de la caña de azúcar motivó una serie de explanaciones y el trazado de una red de acequias, desecándose las antiguas áreas lagunares y cegando los cauces naturales secundarios que aún quedaban con el resultado de crear un paisaje uniforme. De esta manera, quedó establecido el monocultivo de la caña, sustituyendo al anterior aprovechamiento mixto de huerta y viñedo. A partir de la última década del siglo XX, la sustitución de la caña por la urbanización masiva, los usos industriales y residenciales del suelo, así como el trazado de importantes infraestructuras viarias han terminado por transformar completamente este sector del bajo Guadalhorce.»

IMAGEN EXTRAÍDA DEL INFORME

«La confluencia de todos estos fenómenos naturales y humanos llevaron al Guadalhorce histórico a desembocar por un curso único rectilíneo y estrecho . La formación de dos cordones dunares entre Málaga y Torremolinos fue determinante para el proceso de colmatación del antiguo estuario y el nacimiento de las barras fluviales, que debió iniciarse con la estabilización del nivel marino hacia 6000-5000 BP. Esta barrera arenosa hizo disminuir la actividad de las aguas del mar en el estuario, a lo que se añadió un mayor aporte de sedimentación continental, pues desde 7500 BP se considera que se había ya establecido el ciclo hidrológico mediterráneo actual, con sus crecidas periódicas. Se configura así un espacio inundado interior, desaguando el río por una única desembocadura abierta en el cordón dunar, que sería mucho más ancha que la actual. Los progresivos aportes sedimentarios del Guadalhorce irían cerrando progresivamente la desembocadura, como muestra la villa romana de Arraijanal, emplazada directamente sobre las dunas. Esta circunstancia provocó que, en momentos de fuertes crecidas, el río buscase otras salidas, desbordando los cordones de arenas, por lo que se formaron diferentes golas que permitían la evacuación de los caudales sobrantes, de las que algunas pudieron ser permanentes, dando lugar así a una configuración de tipo deltaico. Este proceso de colmatación y estrechamiento de la desembocadura puede explicar dos fenómenos. Por una parte, el deterioro de las condiciones portuarias del Cerro del Villar, debido a la cada vez mayor pérdida de profundidad en el cauce principal, que pudo quedar impracticable para las naves de mayor tonelaje a partir de un momento dado. Por otra, el aumento de la potencia destructiva de las inundaciones, especialmente cuando coincidía una crecida con un fuerte temporal de levante.

A este respecto, los sondeos geotécnicos de la obra del nuevo acceso al aeropuerto de Málaga y el control arqueológico de movimientos de tierra derivado de la misma han aportado una serie de datos sobre la paleogeografía del entorno. Por una parte se ha podido determinar de manera fehaciente la existencia del paleocauce que bordeaba por el suroeste el islote del Cerro del Villar, ya conocido por el seguimiento arqueológico en 1998 de la construcción del canal de aliviadero auxiliar de avenidas paralelo a la margen derecha del río. Por otro lado, se han corroborarado las propuestas de P. Carmona. La aportación novedosa de 2010 es que podemos inferir la anchura de dicho canal, dado que el poblado de Las Marismas de Guadalmar debía emplazarse lógicamente en terreno seco, aunque sometido a riesgos perió- dicos de inundación. Con este antiguo brazo del Guadalhorce hay que conectar también los resultados negativos que ha tenido la vigilancia arqueológica del enlace entre la A-7 y el nuevo acceso al aeropuerto, realizados en la glorieta de Guadalmar y en el área de la parroquia de Santa María Estrella de los Mares y calle Guadalhorce, en dicha barriada. La orilla sur de este paleocauce corresponde precisamente con la zona donde se encuentra el poblado de Las Marismas, que se asentaría sobre el extremo sureste de la barra fluvial que se sitúa al sur de la ocupada por el Cerro del Villar . Precisamente, el tratarse de una ocupación en un terreno más o menos inestable y sometido al ciclo de avenidas del Guadalhorce podría explicar que nos encontremos ante un poblamiento un tanto disperso, con discontinuidades espaciales internas y sin elementos apreciables de organización urbanística. A este supuesto también respondería que se trate de una ocupación relativamente breve en el tiempo, quizás dos o tres dé- cadas como máximo.

La intervención arqueológica de 2010 en Las Marismas de Guadalmar sólo ha permitido una primera aproximación al asentamiento y la necrópolis anexa, por lo que toda conclusión debe entenderse en el sentido de hipótesis de trabajo. En concreto se ha podido determinar que una parte importante del enclave se encuentra debajo de la autovía A-7, por lo que hoy por hoy es materialmente inaccesible para la investigación arqueológica. También ha quedado sin estudiar el sector que, hacia el este, se encuentra fuera de la zona de afección de obra, que es colindante con la carretera del Campo de Golf y el primer frente de viviendas de la urbanización Guadalmar.

En primer lugar hay que valorar la ubicación del asentamiento, insertado plenamente en la desembocadura del Guadalhorce y afectado por los cambios que se han sucedido en ésta desde comienzos del Holoceno. El uso más antiguo del espacio corresponde a la necrópolis. Por los pocos materiales datables que han aparecido en ella, consideramos que es coetánea a la última fase del Cerro del Villar, por lo que consideramos que pertenece a este asentamiento y que debió ser utilizada en el primer tercio del siglo VI. Abandonada la necrópolis, debemos esperar a un momento del último tercio de esa centuria para una reutilización del enclave, pero ahora como asentamiento, en la que podemos distinguir dos fases de ocupación, inmediatamente sucesivas, quizás separadas por un episodio de inundación catastrófica.

La función de este núcleo de Las Marismas de Guadalmar posiblemente se derivó de las actividades marítimas y comerciales en el entorno de la desembocadura, más que de un eventual aprovechamiento agrario, dado el entorno de lagunas, paleocauces y cenagales existente entonces. La aparición de numerosos restos de ánforas y la presencia de material griego, en principio, dirigido a lugares más “centrales” como podría ser la misma Málaka nos indica que estamos en un punto bien conectado con el mercado exterior. Una de las funciones que podría tener el poblado de Guadalmar pudo ser el de actuar como enlace con núcleos situados más al interior como inicio del tramo navegable del Guadalhorce, siempre con embarcaciones de pequeño calado, además de ser la conexión con Málaka, para la que defendemos una vía fundamentalmente marítima. Igualmente, durante algún tiempo pudo darse una coexistencia entre el asentamiento de Las Marismas y el centro alfarero del Cerro del Villar –el horno púnico– para la salida del material anfórico producido, que se efectuaría fundamentalmente mediante embarcaciones. De ahí que el asentamiento de Guadalmar contase con alguna infraestructura mínima para facilitar la arribada y la partida de éstas, como el probable varadero localizado en la excavación

YA HABLAMOS SOBRE ESTE TEMA

Anteriormente pudimos constatar todo esto en el encuentro mantenido con el Dr. Jose Padilla Suarez (Arqueólogo) en el encuentro organizado junto a ARCUSVES, POR LA SENDA HISTORICO-NATURAL DE CHURRIANA.

Esta arteria de comunicación desde la desembocadura del río Guadalhorce, la linea costera de Guadalmar, Arraijanal, Campo de Golf, Cizaña, Campamento Benitez, Hacienda Santa Tecla y Sierra de Churriana, Alhaurín, Mijas y Alpujata, siempre ha sido estratégica en la antigüedad.

La estrategia de asentamiento Fenicio en la bahía de Málaga se dirige a la desembocadura del río Guadalhorce.

El exito de este asentamiento da origen a una ciudad amurallada con un puerto extraordinario.

Arqueologicamente, los orígenes Fenicios están en la zona aledaña de la desembocadura del Guadalhorce y el éxito del proyecto Fenicio se plasma en los orígenes de nuestra ciudad de Málaga.

CONCLUSIONES

Así pues, podemos decir que el proyecto de el jeque para su capricho personal esta arrasando con la memoria histórica de Málaga mediante las excavadoras de la empresa Bilba. Una memoria que a todas luces deja claro la importancia de nuestra ciudad como, probablemente, la ciudad mas antigua de Europa o al menos el asentamiento en Europa.

Ya quedan pocas oportunidades de averiguarlo. Y tu, ¿que opinas? Deja tus comentarios sobre la importancia arqueológica de Arraijanal.

2 comentarios en “EL JEQUE ORDENA DESTRUIR LA HISTORIA FENICIA DE MÁLAGA”

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